Episodio 2Un veneno que mata con solo su brisa… y lo abrimosBusu
Antes de salir, el daimio deja un tarro de «busu», un veneno tan mortal que hasta la brisa que sale de él te mata. Taro Kaja y Jiro Kaja se quedan cuidando la casa, muertos de miedo… y muertos de curiosidad. Cuando descubren lo que hay dentro, usan la mentira de su señor en su contra. Una de las comedias kyōgen más queridas de Japón, clásica de los libros escolares.
El señor de la casa tiene que salir y llama a sus dos criados, Taro Kaja y Jiro Kaja, para que cuiden la casa en su ausencia. Antes de irse les señala un recipiente tapado. Dentro hay busu, les dice: un veneno tan fuerte que basta con que te roce el aire que sale de él para morir. Que no se acerquen. Y se marcha. Como era de esperar, la advertencia solo despierta su curiosidad. Los dos se acercan poco a poco al recipiente agitando sus abanicos con fuerza, para que el aire mortal sople hacia el otro lado, y levantan la tapa. Taro Kaja no se resiste y lo prueba con la lengua.
Busu, el kyōgen del veneno: resumen con Taro Kaja y Jiro Kaja
En pocas palabras: Busu es una comedia kyōgen japonesa en la que un señor les dice a sus criados que un tarro contiene un veneno mortal, el busu, para que no se acerquen a él. Taro Kaja y Jiro Kaja lo abren, descubren que es azúcar, se lo comen todo y usan la mentira de su señor como excusa. La representan las escuelas Ōkura e Izumi, y aparece una historia muy parecida en el Shasekishū, una colección de relatos budistas del siglo XIII.
Resumen de Busu: la historia original
El señor de la casa tiene que salir y llama a sus dos criados, Taro Kaja y Jiro Kaja, para que cuiden la casa en su ausencia. Antes de irse les señala un recipiente tapado. Dentro hay busu, les dice: un veneno tan fuerte que basta con que te roce el aire que sale de él para morir. Que no se acerquen. Y se marcha.
Como era de esperar, la advertencia solo despierta su curiosidad. Los dos se acercan poco a poco al recipiente agitando sus abanicos con fuerza, para que el aire mortal sople hacia el otro lado, y levantan la tapa. Taro Kaja no se resiste y lo prueba con la lengua. No es veneno: es azúcar, y está buenísimo. Jiro Kaja también lo prueba, y entre empujones y disputas se lo terminan todo.
Ahora necesitan una excusa. Taro Kaja tiene una idea atrevida: rompe el valioso rollo colgante de su señor y hacen añicos un preciado cuenco de té tenmoku colocado sobre su soporte. Cuando el señor vuelve, lo reciben entre lágrimas. Le explican, casi cantando, que se pusieron a luchar para no dormirse y rompieron sus tesoros sin querer; avergonzados, decidieron morir comiendo el busu, pero con un bocado no murieron, y con dos tampoco. El señor comprende que lo han engañado, grita «¡Yarumaizo, yarumaizo!» (algo así como «¡que no se escapen!») y los persigue fuera del escenario. Así termina la obra.
Personajes principales
El kyōgen trabaja con personajes fijos que se repiten de obra en obra, y Busu muestra el esquema clásico con claridad. El señor es un hombre precavido y algo taimado, que prefiere mentir antes que compartir su azúcar. Taro Kaja es el criado principal y el motor de la historia: el primero en probar el busu y el que inventa la excusa. Jiro Kaja es su compañero; participa en todo, aunque en muchas versiones tiende a seguir a Taro.
Cómo se reparten exactamente el trabajo, por ejemplo quién rompe cada objeto, cambia según la escuela, el libreto o la versión de los libros de texto.
Qué es el kyōgen y qué nos cuenta Busu
El kyōgen es un teatro cómico que nació junto al nō, el solemne drama japonés de máscaras. Tomó forma hacia los siglos XIV y XV, en el período Muromachi, de ahí la idea de una «comedia de seiscientos años». Tradicionalmente se representa entre dos obras de nō: mientras el nō habla de fantasmas y tragedias, el kyōgen se ocupa de gente corriente, como criados, señores, campesinos y embaucadores.
Busu usa uno de los chistes favoritos del género: el criado que se burla de su amo. El señor tiene el poder, pero aquí cae en su propia mentira. Inventó lo del veneno para quedarse el azúcar, y los criados simplemente le siguen el juego. En el Japón medieval el azúcar era un lujo raro y caro, lo que explica por qué lo guardaba con tanto celo. Además, la palabra busu designa un veneno real elaborado con la raíz del acónito, así que para el público de la época la amenaza sonaba creíble.
En el Shasekishū (Colección de arena y piedras), un libro de relatos budistas del siglo XIII, aparece una historia muy parecida: un monje le dice a un joven aprendiz del templo que sus dulces son veneno; el muchacho rompe la valiosa jarra de agua del monje y luego se come los dulces, alegando que quiso morir con el veneno pero no lo consiguió. Se suele señalar como una de las fuentes de las que surgió Busu. Hoy es una de las obras de kyōgen más conocidas y un texto habitual en los libros escolares japoneses, de modo que muchos japoneses descubren el teatro clásico gracias a esta broma tan dulce.
Lo que cambia el manga
El manga sigue de cerca el argumento original: la advertencia, los abanicos, el azúcar, los tesoros rotos, la excusa cantada y la persecución final. Algunos detalles, sin embargo, son nuevos o están exagerados para el formato del cómic.
El cambio más importante es que en el libreto original el amo es simplemente «el señor» (shu), no un daimio. Para esta serie, el manga lo convierte en su personaje recurrente, El daimio (el señor). También son invención del manga adónde va y por qué, así como la comedia exagerada de los dos criados acercándose al recipiente, el abanicar frenético, sus caras al probar el azúcar y la pelea a golpes por él. El manga marca más el contraste entre ambos: Taro es más intrigante y Jiro algo más miedoso. El diseño del rollo y del cuenco, la casa y la ropa de la época Muromachi, la excusa cantada que sigue contando bocados más allá de dos y lo que ocurre al final de la persecución son decisiones creativas; el original termina sin más con el señor persiguiéndolos.
Dónde leerlo
Si quieres ver a Taro Kaja y Jiro Kaja abanicándose camino del tarro «envenenado», el episodio 2 de Kyōgen: seiscientos años de risa, «Un veneno que mata con solo su brisa… y lo abrimos», está aquí mismo en Manga Portal. Todos los episodios son gratis y no necesitas registrarte. Es una forma rápida y sencilla de asomarse a una comedia con la que el público japonés lleva siglos riendo, y los demás episodios traen más criados, señores y enredos del kyōgen.
Personajes de este episodio
El daimio (el señor)
El amo de la casa, que asegura que su azúcar es un veneno mortal para quedárselo; en el original es simplemente «el señor» y el manga lo convierte en el daimio de la serie.
Taro Kaja
El criado principal, curioso y avispado, que prueba primero el «veneno» e inventa la disparatada excusa.
Jiro Kaja
Compañero y cómplice de Taro Kaja, que comparte el azúcar y se suma a la escena de llanto, normalmente siguiendo a Taro.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Busu en el teatro kyōgen?
Busu es una breve obra cómica del kyōgen japonés. Un señor dice a sus dos criados que un recipiente contiene un veneno mortal llamado busu, pero resulta ser azúcar; los criados se lo comen todo y se escudan en la mentira del amo. La representan tanto la escuela Ōkura como la Izumi.
¿Qué significa «busu»?
Busu (附子) es el nombre de un veneno real elaborado con la raíz del acónito. En la obra, el señor usa ese nombre para asustar a sus criados y alejarlos de su azúcar.
¿Cómo termina Busu?
El señor vuelve, ve que el azúcar ha desaparecido y que sus tesoros están rotos. Los criados afirman que intentaron morir comiendo el veneno. Al darse cuenta del engaño, grita «¡Yarumaizo, yarumaizo!» y los persigue fuera del escenario, un final típico del kyōgen.
¿Quiénes son Taro Kaja y Jiro Kaja?
Son criados que aparecen como personajes fijos en muchas obras de kyōgen. Taro Kaja suele ser el criado principal y protagonista cómico, y Jiro Kaja su segundo. Juntos a menudo engañan a su señor, o acaban pillados por él.
¿Busu se basa en una historia más antigua?
En el Shasekishū, una colección de relatos budistas del siglo XIII, hay una historia muy parecida en la que un aprendiz del templo se come los dulces «envenenados» que escondía un monje. Se suele considerar una de las fuentes de la obra.