Episodio 4En pleno combate, su rival se volvió mosquitoKazumō
Un daimio fanfarrón exige un sirviente fuerte antes de que acabe el día. Taro Kaja sale corriendo al camino y encuentra a un luchador de sumo que jamás ha perdido un combate. Solo hay un problema: en realidad es el Espíritu Mosquito, ¡y es tan grande como una persona!
Kazumō es una pieza breve de kyōgen, el teatro cómico hablado que nació junto al solemne teatro nō y que lleva unos seiscientos años sobre los escenarios de Japón. El título une dos palabras: ka, «mosquito», y sumo, la lucha tradicional japonesa. En español podría traducirse sin más como «El luchador mosquito». La obra pertenece a los llamados kyōgen de daimio, un grupo de piezas que se burlan de los señores feudales. La representan las dos grandes escuelas actuales, Ōkura e Izumi.
Kazumō, el luchador mosquito: resumen y significado del kyōgen
En pocas palabras: Kazumō es una obra cómica del kyōgen japonés en la que un daimio contrata a un luchador de sumo que en realidad es el Espíritu Mosquito disfrazado de hombre. El espíritu le chupa la sangre en pleno combate, pero el señor descubre quién es y lo expulsa con el viento de un gran abanico, aunque al final su propio sirviente, Taro Kaja, lo derriba a él.
¿Qué es Kazumō?
Kazumō es una pieza breve de kyōgen, el teatro cómico hablado que nació junto al solemne teatro nō y que lleva unos seiscientos años sobre los escenarios de Japón. El título une dos palabras: ka, «mosquito», y sumo, la lucha tradicional japonesa. En español podría traducirse sin más como «El luchador mosquito».
La obra pertenece a los llamados kyōgen de daimio, un grupo de piezas que se burlan de los señores feudales. La representan las dos grandes escuelas actuales, Ōkura e Izumi. Como ocurre con muchas obras transmitidas de intérprete a intérprete, el texto y algunos detalles pueden variar según la escuela y el montaje.
Resumen de la obra original
Un daimio de una provincia lejana decide que tiene pocos vasallos. Quiere contratar a alguien con un talento útil, como un luchador de sumo, así que envía a su sirviente Taro Kaja al camino para buscar candidatos. Entonces el público conoce un secreto que los personajes ignoran: el Espíritu Mosquito sale a escena y explica que ha tomado forma humana para beber la sangre de la gente.
En el camino, Taro Kaja se encuentra con un hombre que dice venir de Moriyama, en la antigua provincia de Ōmi (la actual prefectura de Shiga), y dedicarse a la lucha. Le ofrece el puesto y lo lleva a casa. El daimio le pregunta de dónde es y, para comprobar su habilidad, decide enfrentarse a él en persona. En mitad del combate, el hombre le clava una especie de aguijón que tiene en la boca y le chupa la sangre. Al señor le da vueltas la cabeza y cae al suelo.
Cuando se recupera, el daimio recuerda que Moriyama es famosa por sus mosquitos y comprende la verdad. Propone un segundo asalto y ordena a Taro Kaja que agite con fuerza un gran abanico. Como los mosquitos no soportan el viento, el espíritu se tambalea, sale despedido y huye.
Embriagado por la victoria, el daimio desafía también a Taro Kaja, y el sirviente lo derriba. La obra termina con el señor persiguiéndolo mientras grita «¡Yarumaizo!», que viene a significar «¡que no se escape!», uno de los cierres clásicos del kyōgen.
Personajes principales de Kazumō
El daimio es el protagonista: vanidoso y fanfarrón, aunque no del todo tonto, ya que es él quien resuelve el misterio a partir del nombre de un lugar. Taro Kaja, el sirviente más conocido del kyōgen, hace los recados, maneja el abanico y resulta ser más fuerte que su amo. El Espíritu Mosquito es el alborotador disfrazado de humano. En escena suele llevar una máscara cómica con un aguijón de utilería en la boca, aunque la máscara concreta puede cambiar según la escuela y el intérprete.
¿De qué se ríe esta obra? Significado y contexto
El kyōgen se representa tradicionalmente junto al nō, pero su ambiente es muy distinto. Mientras el nō suele tratar de fantasmas, duelo y pasado remoto, el kyōgen busca la risa en las debilidades humanas de cada día. El señor de estas piezas suele ser menos un gran gobernante que un pequeño terrateniente empeñado en parecer importante, y por eso es un blanco tan fácil.
La obra no tiene una moraleja oficial, pero se puede leer sin dificultad como una broma sobre el orgullo. El daimio quiere más vasallos para aparentar grandeza, y esa ambición le mete en casa a un chupasangre. Su único momento de ingenio se le sube enseguida a la cabeza, y el sirviente al que manda acaba por encima de él. Ver a un amo derribado por su criado es uno de los placeres habituales del kyōgen.
El otro chiste es lo absurdo de la premisa. Todo el mundo conoce la pequeña desgracia de una picadura de mosquito, y la obra la convierte en un combate de lucha. El remedio es igual de cotidiano: dar aire con un abanico. También funciona como humor local, porque la pista depende de conocer la fama de Moriyama.
Qué cambia el manga respecto a la obra
El manga sigue el camino principal de la pieza: la búsqueda de un vasallo, el encuentro en el camino, la picadura, la pista de Moriyama, el abanico y la persecución final tras el derribo. Sin embargo, una parte de la narración es nueva.
El mayor añadido es la transformación. En el teatro tradicional bastan una máscara y un aguijón de utilería para sugerir un mosquito. En el manga, el luchador pasa a la vista de todos de hombre a mosquito gigante, con alas, patas y ojos compuestos, dibujado para hacer reír y no para asustar. También es nuevo su aspecto humano, inspirado en el aire de la máscara teatral.
El manga añade además presión y exageración cómica. El plazo de encontrar un sirviente antes de que acabe el día y la presunción del luchador, que asegura no haber perdido jamás, ponen la historia en marcha muy deprisa. Son invenciones del manga el animado ambiente del camino, los pensamientos cómicos del mosquito, la acción desmesurada del sumo, el señor que se desinfla al perder sangre y el enorme abanico que hace girar al espíritu. Los diálogos están escritos de nuevo en lenguaje actual, y las viñetas extra sobre lo que ocurre tras la persecución final quedan aparte de la historia principal.
Dónde leerlo
Si te apetece ver cómo un mosquito del tamaño de una persona pierde un combate contra un abanico, puedes leer el episodio 4, «En pleno combate, su rival se volvió mosquito: Kazumō», de Kyōgen: seiscientos años de risa, aquí en Manga Portal. Todos los episodios son gratuitos y no hace falta registrarse, así que, si este te hace reír, es fácil seguir con las demás comedias de la serie.
Personajes de este episodio
El daimio (el señor)
Señor provincial vanidoso que quiere más vasallos, lucha con un desconocido para ponerlo a prueba y descubre la verdadera identidad del mosquito.
Taro Kaja
Sirviente del daimio y personaje fijo del kyōgen, que lleva al luchador a casa, aleja al espíritu con el abanico y acaba derribando a su propio amo.
El Espíritu Mosquito
Espíritu chupasangre de Moriyama, en la provincia de Ōmi, que se hace pasar por un luchador de sumo humano.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata la obra de kyōgen Kazumō?
Trata de un daimio que contrata a un luchador de sumo que en realidad es el Espíritu Mosquito disfrazado. El espíritu le chupa la sangre durante un combate, pero el señor descubre su identidad y hace que un gran abanico lo expulse.
¿Cómo descubre el daimio que el luchador es un mosquito?
El luchador dice que viene de Moriyama, en la provincia de Ōmi. Tras la picadura, el daimio recuerda que ese lugar es famoso por sus mosquitos, y esa única pista le revela quién es su rival.
¿Cómo se vence al Espíritu Mosquito en Kazumō?
El daimio propone una revancha y ordena a su sirviente Taro Kaja que agite un gran abanico. El espíritu no soporta el viento, así que se tambalea, sale despedido y huye.
¿Quién es Taro Kaja en el kyōgen?
Taro Kaja es el sirviente más conocido del kyōgen y aparece en muchas obras distintas. En Kazumō encuentra al luchador, maneja el abanico y cierra la historia derribando a su propio amo.
¿El mosquito se transforma de verdad en la obra original?
No de la forma que muestra el manga. En escena, el personaje suele sugerirse con una máscara cómica y un aguijón de utilería en la boca, mientras que el paso de hombre a mosquito gigante es un añadido del manga.