Episodio 1La princesa que no besó a la ranaEl rey rana (o Enrique el de Hierro)
Primer episodio de los Cuentos de Grimm. Una promesa hecha a la ligera a una rana junto al pozo persigue a la hija menor del rey hasta su mesa. El hechizo no se rompe con un beso, sino con un lanzamiento lleno de furia. Y en un reino lejano, los aros de hierro que rodean el corazón de un criado fiel saltan, uno a uno, de pura alegría.
El príncipe rana de Grimm: resumen original y Enrique el de Hierro
El rey rana: resumen del cuento original de los hermanos Grimm
Casi todo el mundo cree conocer el cuento del príncipe rana: una princesa besa a una rana y esta se convierte en un apuesto príncipe. Pero la versión que publicaron los hermanos Grimm es muy distinta. Su título completo es El rey rana o Enrique el de Hierro (en alemán, Der Froschkönig oder der eiserne Heinrich) y es el cuento número 1 de su célebre colección Cuentos para la infancia y el hogar (Kinder- und Hausmärchen). Así se narra en la edición definitiva de 1857.
En los tiempos en que todavía servía de algo desear, un rey tenía varias hijas hermosas, y la princesa menor era tan bella que hasta el sol se asombraba al verla. Cerca del castillo había un bosque oscuro y, bajo un viejo tilo, un pozo. En los días de calor, la princesa menor jugaba allí lanzando al aire su juguete favorito, una pelota de oro. Un día la pelota se le escapó de las manos y cayó en un agua tan profunda que no se le veía el fondo. La niña lloró sin consuelo, hasta que una rana asomó su cabeza gruesa y fea y le preguntó qué le pasaba.
La princesa le ofreció sus vestidos, sus perlas y joyas, e incluso su corona de oro. La rana no quiso nada de eso: pidió que la quisiera, que la tomara como compañera de juegos, que la dejara sentarse a su lado en la mesa, comer de su platito de oro, beber de su copa y dormir en su cama. Convencida de que una rana jamás podría ser compañera de nadie, la princesa lo prometió todo. La rana se sumergió, le devolvió la pelota y ella echó a correr hacia el castillo sin hacer caso de sus gritos.
Al día siguiente, mientras comía con el rey y la corte, algo subió por la escalera de mármol, llamó a la puerta y pidió a la princesa menor que le abriera. Ella cerró de golpe, asustada, y confesó lo ocurrido. El rey fue tajante: lo prometido hay que cumplirlo, y no se debe despreciar a quien te ayudó cuando estabas en apuros. La princesa dejó entrar a la rana, compartió su plato, aunque cada bocado se le atragantaba, y la llevó a su cuarto sujetándola con dos dedos. Cuando la rana exigió subir a la cama y amenazó con contárselo a su padre, ella se enfureció y la arrojó contra la pared. Lo que cayó al suelo ya no era una rana, sino un príncipe de ojos hermosos y amables. Una bruja malvada lo había hechizado y solo ella podía liberarlo. Por voluntad del rey, se convirtió en su esposo.
¿Quién es Enrique el de Hierro? El final que muchas versiones olvidan
El cuento no termina con la transformación. A la mañana siguiente llegó un carruaje tirado por ocho caballos blancos, con penachos de plumas de avestruz y arneses de oro. Detrás iba Enrique el Fiel, el criado del príncipe. Cuando su señor fue convertido en rana, Enrique sufrió tanto que se hizo poner tres aros de hierro alrededor del corazón para que no se le partiera de pena.
Durante el viaje de regreso, el príncipe oyó un fuerte crujido y pensó que el carruaje se rompía. Enrique le respondió que no: era uno de los aros de hierro de su corazón, que saltaba ahora que su señor era libre. Volvió a crujir una vez, y otra más, hasta que los tres aros estallaron de pura alegría. Muchas adaptaciones modernas suprimen esta escena, pero para los Grimm era tan importante que pusieron el nombre de Enrique en el título.
Qué enseña el cuento: promesas, gratitud y lealtad
El propio rey pronuncia la lección en voz alta: hay que cumplir las promesas y no menospreciar a quien nos ayudó en un mal momento. La princesa hace una promesa a la ligera que nunca piensa cumplir, y el cuento no la deja escapar. Sin embargo, no es una simple moraleja ordenada: el hechizo no se rompe con paciencia ni con cariño, sino con un lanzamiento lleno de furia, un giro sorprendente que lectores y estudiosos han interpretado de muchas maneras distintas.
Los aros de hierro de Enrique le dan a la historia un segundo corazón. Mientras la princesa aprende, a regañadientes, lo que es una obligación, Enrique muestra una lealtad entregada libremente. Jacob Grimm (nacido en 1785) y Wilhelm Grimm (nacido en 1786) reunieron cuentos mientras vivían en Kassel, en Alemania, publicaron el primer volumen en 1812 y fueron revisando la colección en varias ediciones hasta la definitiva de 1857. Ocupar el número 1 ayudó a que este se convirtiera en uno de los cuentos alemanes más conocidos. De quién procede exactamente esta versión es algo que aquí no vamos a suponer.
Qué cambia y qué añade el manga
El manga sigue los hechos principales del texto de los Grimm, incluido el lanzamiento contra la pared en lugar del beso y los tres aros de hierro que saltan. Algunas partes, en cambio, son creación propia, y conviene distinguirlas del original.
El episodio empieza con una breve historia marco protagonizada por los hermanos Grimm como recopiladores de cuentos. Sus nombres, su vida en Kassel y el primer volumen de 1812 son históricos, pero las escenas y los diálogos están dramatizados, y el manga no afirma saber quién les contó este cuento. El original no da nombre a la princesa, al príncipe ni a la bruja, ni dice nada de su edad, su ropa o su cabello, así que el aspecto de los personajes es diseño de los artistas. Lo mismo ocurre con el castillo, el bosque y el pozo, el tamaño y las expresiones de la rana, la cena, la apariencia de Enrique y la forma de mostrar los aros. La bruja solo se menciona de pasada, por lo que cualquier imagen suya es adaptación. El ritmo del segundo y el tercer crujido, que el original resuelve en una sola línea, también es del manga. Por último, el cuento nunca dice qué sentía la princesa por su nuevo esposo, y el manga no cambia la trama.
Dónde leerlo
Si quieres ver cobrar vida la pelota de oro, los golpes en la puerta y los aros que saltan en el pecho de Enrique, el episodio 1 de Cuentos de Grimm: Los narradores del bosque, «La princesa que no besó a la rana», está aquí mismo en Manga Portal. Todos los episodios son gratuitos y no hace falta registrarse, y la serie continúa con más cuentos de la colección de los Grimm.
Personajes de este episodio
La princesa menor
La hija más joven y hermosa del rey, que hace una promesa a la ligera a una rana para recuperar su pelota de oro e intenta por todos los medios no cumplirla.
La rana (el príncipe)
Un príncipe convertido en rana por una bruja malvada, que pide ser compañero de la princesa y queda libre cuando ella lo arroja contra la pared.
El rey
El padre de la princesa, que insiste en que las promesas se cumplen y en que no se desprecia a quien te ayudó.
Enrique el Fiel (Enrique el de Hierro)
El leal criado del príncipe, que se ciñó el corazón con tres aros de hierro por la pena y los ve estallar de alegría al recuperar a su señor.
La bruja malvada
Quien lanzó el hechizo de la rana; solo aparece mencionada una vez en palabras del príncipe y nunca se describe en el cuento original.
Preguntas frecuentes
¿La princesa besa a la rana en el cuento original de los Grimm?
No. En el texto definitivo de 1857, la princesa se enfada y arroja la rana contra la pared, y entonces esta se convierte en príncipe. El beso aparece en muchas versiones posteriores, pero no en esta.
¿Quién es Enrique el de Hierro en El rey rana?
Es Enrique el Fiel, el criado leal del príncipe. Se puso tres aros de hierro alrededor del corazón para que no se le rompiera de pena, y durante el viaje de vuelta los aros saltan uno tras otro de alegría.
¿Cuál es la moraleja de El príncipe rana?
El rey la dice claramente: hay que cumplir las promesas y no despreciar a quien te ayudó cuando lo necesitabas. La historia de Enrique añade un segundo tema, la lealtad.
¿Por qué El rey rana es el primer cuento de los hermanos Grimm?
Ocupa el número 1 (KHM 1) de los Cuentos para la infancia y el hogar de Jacob Grimm y Wilhelm Grimm. Esa posición contribuyó a que fuera uno de los cuentos más famosos de la colección.
¿Quién convirtió al príncipe en rana?
El príncipe cuenta que lo hechizó una bruja malvada y que solo la princesa podía sacarlo del pozo. El cuento original no explica el motivo del hechizo ni describe a la bruja.